martes, 3 de marzo de 2009

No tocarte.

Las leyes de la fisica son capaces, por si solas (así como su conocimiento y cumplimiento), de cambiar nuestra percepción del mundo que nos rodea. No podemos dejar de cumplirlas, eso no. No podemos rebelarnos contra la ley de la gravedad y de pronto empezar a flotar. podemos desafiarla, pero no es lo mismo. Con máquinas y artefactos varios, pero no "por nuestros santos cojones".
Además, el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento, asi que ignorar que existe la gravedad no exime de tener los pies pegados al suelo. O decidir unilateralmente que podemos viajar en el tiempo, a la voz de "Ah, pues no tenía ni idea de que no se podía..."

Pero hay otras leyes fisicas que desconocemos y resultan engañosas, al menos ante nuestros sentidos. ¿Qué me diríais si os dijera que jamás habéis llegado a tocar a vuestra pareja, amigos, familia...?
De hecho ni siquiera cuando tecleo estas palabras estoy tocando el teclado. Porque los electrones de la capa externa de vuestra piel (ellos, como los planetas, orbitan alrededor de un nucleo de protones y neutrones), jamás llegan a chocar contra los electrones de la molécula de plástico que forma las teclas. Con su correspondiente cantidad de roña sobre ella, claro. Como mucho se combinan, se oxidan, sufren reacciones quimicas. El resto del tiempo actúan, al menos a nivel atómico, otras leyes como la electromagnética, que "empuja" los electrones del teclado sin tocarlos siquiera. Como dos imanes que siendo del mismo signo se repelen. Para que os hagáis una idea aproximada, cuando dejo reposar mi mano sobre la tuya, si nos acercáramos a nivel atómico comprobaríamos cómo la distancia real entre los electrones de mi piel y la tuya es solo comparable a la que existe navegando entre planetas. Pero, igual que los planetas, la fuerza de atracción entre ellos es suficientemente fuerte como para no necesitar acercarse más.

Así que si decido darte un beso sin tocarte, no mentiré.
Por más que mis labios rocen los tuyos... o mi piel sea tu piel.

9 comentarios:

saroide dijo...

Qué bonitoooooo. Me toca felicitarte. MUA.

saroide dijo...

¡Un momento! Existe una imprecisión. A las Mama Chicho, Chicho sí las tocaba. Y encima cada vez más...

Mon dijo...

NO! Chicho creia que si, pero a nivel atómico jamás llegó a tocarlas... :-)

Mon dijo...

pero el no lo sabe, deja que viva feliz en su ignorancia...

Señorita Puri dijo...

Yo conozco un hombre que hizo una máquina del tiempo y cuando le dió al botón de 'on' le empezó a llover sin parar.

Mon dijo...

A veces no te pillo, Puri... jajajaja.

saroide dijo...

Está claro y meridiano lo que apunta Puri en su comentario, pero no voy a compartirlo con aquellos que no estén al nivel, ¿vale? (Con acento de Belén Esteban y un chasquido de dedos de negra chula del Bronx).

Señorita Puri dijo...

¡mon cómete el pollo!

Serafina dijo...

Me estoy acordando yo de lo que picaban las collejas de mi profesora de EGB, que sería a nivel atómico, pero picaban lo suyo. Espero que eso no signifique que me traspasó algún electrón a la nuca, que de ese bicho no quiero ná. ¿qué me dice Dr. Mon? ¿Por qué pican las collejas?

Geniales los comentarios, jajajaja

Por cierto, me han regalado una máquina del tiempo Viceroy monísima, monísima, con la correa de piel y todo.

Un besazo