martes, 31 de marzo de 2009

El Planeta americano. Capitulo 1. Burro grande...

No se si serán los efectos del jet lag (no creo porque solo he hecho escala en Holanda), pero empiezo a tener ganas de potar, dormir y estar despierto al mismo tiempo (no en ese orden necesariamente). Supongo que cuando llegue a Nueva York habré tenido tal desfase horario que el martes me parecerá sábado y encontraré interesante la programación de telecinco.

Lo primero que he confirmado es que las holandesas (al menos las del avión), comparten medidas de contorno y altura con un caballo percherón, y sin embargo no tienen la misma gracia o simpatía tirando de una calesa. Y lo peor es que el idioma tampoco contribuye a mejorar su atractivo. El neerlandés es una especie de dialecto élfico regurgitado cien veces, aderezado con unas cuantas palabras en inglés. Pero esto también afecta al inglés hablado que hablan, asi que cuando el piloto empezó a traducir al idioma de shakespeare las instrucciones, no supe si hablaba de salidas de emergencia o de invadir la Tierra Media (guardo el arco y las flechas en el portaequipajes pero me pongo en el pasillo, por si me reclama mi señor).

Tras un rato oyendo hablar holandés acabo por entenderlo mejor que el inglés remasticado que a todo trapo expulsaban los altavoces de la nave. Tras pedir a un amable señor que me alcanzara mi oreja, súbitamente dsprendida por los decibleios para evitar males mayores, me percato de que dichos altavoces suponen una dura competencia con el volumen de voz de algunos pasajeros (sobre todo españoles, la verdad sea dicha), así como con los motores del avión.
Para el que no haya viajado nunca en avión, estar fuera o dentro del avión no supone diferencia alguna desde un punto de vista acústico. Aunque fuera del avión es cierto que no viajas a la misma velocidad. Hace el mismo frio, pero lo haces a pie, o subido a lomos de alguna azafata holandesa despistada. Si relincha, es que no le importa, asi que podrá llevarte en su lomo de la T2 a la T4, e incluso parar a tomar algún refrigerio. Pero, eso si, siempre es aconsejable (nobleza obliga), dejarle un saco de alfalfa de propina...

2 comentarios:

Señorita Puri dijo...

En la peli Top Secret había un hombre que hablaba sueco y en realidad estaba puesto el sonido y la imagen al revés. Yo creo como tú que lo copiaron de los holandeses.

saroide dijo...

jajjajaajajajajjajajajjaja, por dios, cómo me he reído con lo de las holandesas-caballos percherones, te lo juro, se me saltaban las lágrimas, y con lo del élfico regurgitao jajaja.

Tienes que escribir más entradas así, es que lo bordas, son auténticos monólogos.

¡Besos a mi querido compañero escritor!