
Desde pequeño me he sentido feo, inseguro, tratando siempre de integrarme y de agradar a gente que no lo merecía. Ya pasó, no me muero, aqui se viene llorado de casa. Pero con esto quiero decir que me sirvió desde pequeño para hacer introspección, para conocerme, para ser mi mejor amigo y no tener miedo, como tienen otros, a estar a solas con mis pensamientos.
Nunca fui buen estudiante, prefería aprender por mi cuenta. Nunca fuí un seductor. Aprendí de dolorosas derrotas y de echar al fuego mis vísceras una y otra vez. Y nunca encontré felicidad o placer en la droga. Nunca me interesó, ni me pareció solución a nada. Por eso mismo llevo unos cuantos años viendo cómo los demás se han drogado, se han casado o terminado una carrera o trabajo de éxito (algunos las tres cosas a la vez)... mientras yo desperdiciaba mi tiempo buscando cosas tan banales como el sentido de la vida o el de mi propia existencia.
La crisis de los treinta existe. Pero si por la gente fuera siempre estaríamos en ella. La unica forma de salir de ella es viajar en el tiempo. Es decir, haber empleado nuestra vida en cultivarnos, conocernos, averiguar lo que queremos (o más bien lo que no), y llenar así nuestro espíritu de inteligencia emocional. Esa palabreja que no dice nada pero lo define todo.
Pero no podemos viajar en el tiempo. No podemos retroceder y leer todo libro que caiga en tus manos, reflexionar mientras los demás juzgan con ligereza, o emplear tu vida en disfrutar cada buen momento como si fuera de oro, por los diez malos anteriores.
Pues joderos, que ahora yo soy feliz. Tal vez sea mi pequeña venganza por tanto desprecio infantil (los niños no son crueles... algunos simplemente son unos auténticos hijos de puta), pero lo cierto es que lo soy. En términos absolutos.
Hace poco quedé con unos ex-compañeros de curro. Me preguntaron como estaba, y yo les dije:
-Ah, pues muy contento!
-¿Ah, si? ¿Y eso? ¿Estás bien en el curro?
-No, no especialmente.
-¿Has conocido a alguien especial?
-No, tengo mis lios por ahí, pero ahora mismo estoy solo...
-¿Entonces?
Entonces. Como si la pareja y el trabajo fueran los pilares básicos de la felicidad... que si es asi, mal andamos. TODOS. Lo cierto es que no pude explicarles porqué, pero así me sentía y siento.
Como tampoco puedo explicar a la gente qué hacer si ahora están en crisis... más que escucharse a si mismos, no depositar su felicidad en ningun/a otro/a, y no sentirse culpables por merecer ser felices. Todos nos aburrimos, todos nos separamos de nuestras parejas, a ninguno nos suele gustar nuestro jefe/trabajo/empresa o sueldo. Pero... ¿y qué?
Sólo nosotros tenemos la culpa por depositar nuestra felicidad en otros, en situaciones o cosas, en vez de disfrutar el momento. La vida es ahora. NO cuando consigamos tener el trabajo de nuestra vida o la pareja perfecta... porque ¿Y si éstos no llegan nunca? ¿Vas a pasar por la vida, o vas a dejar que la vida pase por ti?
33 años para entender, asimilar y practicar esta verdad fundamental.
Lo demás, es paja.